El Banco de Semillas es depositario de un compromiso esencial: salvar de la extinción a la corte floral que ha acompañado a los serranos a lo largo de su historia. Esta responsabilidad, hoy por hoy constituye un difícil reto puesto que somos conscientes de la fuerza homogeneizadora y reduccionista del imperante modelo de mercado, que también afecta a las zonas rurales. 

 

La cultura social asociada a los modelos de mercado y desarrollo impregna los usos y costumbres del campo. Desde nuestro punto de vista, las zonas rurales en algunos casos pueden ser más susceptibles de incorporar y sufrir con mayor apropiación y rapidez los impactos de pérdida de identidad, conocimientos locales y degradación. 

 

En nuestro caso serrano y, en particular en el tema que nos ocupa, las semillas, observamos una fuerte tendencia de cambio que provoca una erosión en agro-bio-diversidad difícilmente recuperable. En este sentido el “Banco de Semillas” en su funcionamiento, determina tres objetivos claves:

 

  1. Crear una colección dinámica de semillas adaptadas tanto cualitativa como cuantitativamente al territorio y a sus agricultores/as.
  2. Frenar las fuerzas que provocan y determinan la erosión genética en la Serranía de Ronda.
  3. Fomar y sensibilizar a la población en Soberanía Alimentaria.

LOS BANCOS DE SEMILLA Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

El Banco de Semillas se crea como referente comarcal en la defensa, en la custodia y propagación de las Variedades Locales y Tradicionales de Cultivo y Siembra. Este propósito es crucial para Desarrollo Sostenible "real" del territorio. A nuestro entender, sin defender, custodiar y difundir aquellas semillas que nos proporcionaron las bases alimenticias para construir lo que somos hoy; sin apostar por nuestra propia autonomía alimenticia y la actividad de nuestros agricultores y agricultoras; sin establecer estrategias para avanzar en Soberanía Alimentaria que nos protejan de la dependencia exterior, poco podremos hacer por el desarrollo, la evolución y la capitalización del territorio.

 

Existe detrás de estos conceptos: desarrollo sostenible, soberanía alimentaria, semillas de variedades locales, capitalización y no dependencia, todo un universo académico que intentaremos traducir y bajar al territorio. Esta tarea de formación y sensibilización representa un desafío para nosotros, pero será tarea fácil si nos apoyamos en las variedades locales y lo que ellas representaron en el ayer, y hacen en el hoy y el mañana.

 

  • En el pasado: Las semillas y los frutos de éstas han alimentado históricamente a los distintos habitantes de la comarca y a sus campañas ganaderas; indirectamente, construyeron mediante su movilización toda la red de comunicaciones que aún existe en la actualidad; abastecieron alacenas, almacenes y plazas de abasto. Pero sobre todo, en un proceso conjunto de coevolución y entendimiento, labraron el paisaje comestible que hoy podemos observar, consolidando y materializando todo un legado agrícola y cultural que hoy recibimos en herencia.
  • El presente: Tenemos el desafío de la recuperación de toda la corte floral con la que nuestros antepasados se relacionaban. También un apasionante trabajo de recuperación de conocimientos, manejos y usos de todas estas variedades, desde su siembra hasta su utilización. En este transcurso y devenir de semillas y frutos desde el campo hasta la era y de allí a la casa o el mercado, vamos a ir descubriendo prácticas, usanzas y hábitos que, en definitiva, forjan el actual legado de usos, costumbres y tradiciones campesinas de toda la comarca.
  • Representarán en el futuro: Las Variedades Locales y Tradicionales de Cultivo y Siembra representan la única reserva de genes lo suficientemente activa y amplia para hacer frente a los peligrosos procesos de homogenización, hacia los que nos conducen las multinacionales del agronegocio y la alimentación, y lo que es peor, nuestros “nuevos hábitos de consumo”. Este hecho produce una estructuración alimentaria sometida a unos riesgos y vulnerabilidades insospechadas, a la vez que difícilmente sostenibles en el tiempo. En definitiva, perdemos Soberanía Alimentaria (autosuficiencia, calidad y salud) cada día que no dominamos nuestro propio sistema productivo, y nos dejamos seducir por las mercancías del actual modelo agroalimentario mundialmente interdependiente.

El Banco de Semillas Locales y Tradicionales de Cultivo y Siembra de la Serranía de Ronda tiene entre sus objetivos principales formar y educar en Soberanía Alimentaria, a la vez que desarrollamos e impulsamos mecanismos y acciones encaminadas a que socialmente consigamos mayores cotas de independencia alimentaria.

LO BÁSICO SOBRE LA VÍA CAMPESINA Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

El término Soberanía Alimentaria fue promovido por primera vez por La Vía Campesina, en el se aborda el derecho universal al acceso a la alimentación de forma holística e integral, frente al precario y débil concepto de Seguridad Alimentaria promovido por la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y la OMC (Organización Mundial de Comercio). Mientras que la Seguridad Alimentaria se centra en favorecer y promover una situación pasiva del ser humano y su derecho “a disponer de alimentos sanos”, la Soberanía Alimentaria revindica el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agropecuarias y a producir alimentos apropiados a nivel local.

 

La Soberanía Alimentaria da prioridad a las economías y los mercados locales-nacionales, y otorga el poder de la gestión de los recursos al campesino y a la agricultora familiar (destacando también la pesca artesanal y el pastoreo tradicional), y fortaleciendo la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica de los pueblos.

 

La Vía Campesina, entiende que la Soberanía alimentaria, es la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a sus objetivos de desarrollo sostenible y de seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping (venta por debajo de los costes de producción).

 

En la V Conferencia Internacional de Vía Campesina celebrada en Maputo 2008, la organización internacional defiende, entre otros puntos, lo siguiente:

 

  1. La soberanía alimentaria: expulsando al capital especulativo fuera de los alimentos, y re-nacionalizando la producción y las reservas de alimentos, se ofrecería la única salida de la crisis alimentaria.  Solo la agricultura campesina alimenta a los pueblos, mientras que el agronegocio produce productos de exportación y agrocombustibles para alimentar a los automóviles en lugar de los seres humanos.  La soberanía alimentaria basada en la agricultura campesina ofrece la solución a las crisis.
  2. Frente a las crisis energéticas y climáticas: la diseminación de un sistema alimentario local, que no se basa ni en la agricultura industrial ni en el transporte a larga distancia, eliminaría hasta un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura industrial calienta al planeta, y la agricultura campesina enfría al planeta. Un cambio en el patrón de transporte humano hacía el transporte colectivo, y otros en los patrones de consumo, son los pasos adicionales necesarios para hacernos frente a las crisis energéticas y climáticas.
  3. La agricultura campesina sostenible: solo la producción campesina agroecológica puede desvincular el precio de los alimentos del precio de petróleo, recuperar los suelos degradadados por la agricultura industrial, y producir alimentos sanos y cercanos para nuestros pueblos.
  4. El derecho a la semilla y al agua: la semilla y el agua son las fuentes de la vida, y son patrimonios de los pueblos.  No podemos permitir su privatización, ni la siembra de semillas transgénicas o de tecnología terminator.

LA PÉRDIDA DE AGROBIODIVERSIDAD Y LAS MULTINACIONALES

A nivel mundial se produce de forma silenciosa un fenómeno que a priori no es muy conocido, pero que, poco a poco, irá calando de forma irremediable en la sociedad y despertará una considerable alarma social, que esperemos llegue cuando ya no sea demasiado tarde.

 

La pérdida de biodiversidad a mayor escala y la erosión genética dentro de las especies cultivadas (aquellas que alimentan a la humanidad y la dotan de materias primas para el efectivo desarrollo de la vida), avanza a pasos agigantados. Para constatar algunos datos sobre la perdida de biodiversidad y la erosión agrícola valgan algunos datos:

 

  • Más del 90 por ciento de las variedades de cultivos han desaparecido de los campos en los últimos 100 año (CIP-UPWARD. 2003. Conservation and sustainable use of agricultural biodiversity. En colaboración con GTZ, IDRC, IPGRI y SEARICE)
  • En ese mismo periodo 690 razas de ganado se han extinguido. (FAO. 2007. Estado mundial de los recursos genéticos animales para la alimentación y la agricultura. Roma.)
  • Desde el inicio de la agricultura, hace 12.000 años, se han recogido, desarrollado,
    manejado y usado como alimentos, aproximadamente, 7.000 especies de plantas y
    varias miles de especies animales. Hoy, sólo 15 tipos de cultivos y ocho de animales
    domésticos representan el 90 por ciento de los requerimientos calóricos de la
    alimentación mundial. (CDB. sitio web de agrobiodiversidad: http://www.cbd.int/agro/default.html)

 

 

 

 

 

EMBUDO DE EROSIÓN GENÉTICA EN RAZAS GANADERAS Y AGRÍCOLAS

 

THE SEED-MAP. USC Canada and ETC Group.

Perdemos agrobiodiversidad por numerosas causas y razones, pero actualmente la principal fuerza erosiva es la producida por un grupo de compañías transnacionales que forman un compacto y complejo lobby de poder. Éstas, que trabajan aliadas nivel internacional, y con las cuales grupos nacionales poderosos cooperan de forma cómplice y complaciente, desarrollan la legislación necesaria y suficiente para otorgarse más poder y autonomía, a la vez que persiguen y estrangulan normativamente a los grupos de oposición.

 

 

 

 

10 compañías controlan más del 55% del mercado mundial de semillas.


6 compañías controlan el 72% del mercado global de pesticidas y agroquímicos.

 

THE SEED-MAP. USC Canada and ETC Group.

 

 

 

 

10 compañías controlan más del 55% del mercado mundial de semillas.


6 compañías controlan el 72% del mercado global de pesticidas y agroquímicos.

 

THE SEED-MAP. USC Canada and ETC Group.

 

 

 

 

10 compañías controlan más del 55% del mercado mundial de semillas.


6 compañías controlan el 72% del mercado global de pesticidas y agroquímicos.

 

THE SEED-MAP. USC Canada and ETC Group.

Un puñado de multinacionales de las semillas y del negocio de los agroquímicos están monopolizando (vía patentes) el primer eslabón de la cadena alimenticia, y reclamando propiedad sobre material genético desarrollado por las comunidades campesinas a lo largo de la historia.

 

De forma creciente, las patentes prohíben directamente que agricultores/as por todo el planeta no puedan guardar e intercambiar aquellas semillas que fueron de su propiedad.

 

Éstas empresas desarrollan tecnologías para que la agricultura familiardel planeta, apegada a usos tradicionales, no puedan relacionarse con normalidad con el propio material genético que han desarrollado y con el cual han coevolucionado durante tiempos remotos.

LA FALACIA DE LA INVESTIGACIÓN EN TRANSGENIA VEGETAL

La industria biotecnológica promueve desde hace años la ingeniería genética en los cultivos como la única tecnología capaz de combatir y erradicar el hambre en el mundo. Actualmente ésta presume de sus logros y los considera como la única vía para afrontar el cambio climático, y el aumento de la productividad en la agricultura exponiendo en alto riesgo la salud humana y la fertilidad de los suelos.

 

Despues de que hayan pasado tres lustros desde que se plantaran las primeras semillas procedentes de la ingeniería genética, podemos comprobar que éstas no han sido capaces de aumentar la producción de alimentos en el planeta, pero si han conseguido aumentar exponencialmente los beneficios empresariales de dicha empresas. 

Sin embargo, lo que estas empresas si han conseguido es contaminar cultivos tradicionales en numerosísimas partes del planeta y amenazar la agrodiversidad en finca de muchísimos agricultores/as. 

 

Después de 15 años de ensayos y el cultivo de variedades procedentes de la ingeniería genética (The seed map. USC Canada and ETC Group.)

 

  • Solo 4 cultivos genéticamente modificados son comercializadoshoy en día : maíz, soja, algodón, colza.
  • Solo 4 países (USA, Canadá, Argentina y Brasil) aglutinan el 90% del área total mundial destinada a cultivos genéticamente modificados.
  • Solo se comercializan organismos genéticamente modificados de dos líneas de investigación– tolerancia a pesticidas y resistencia a insectos.
  • En 2005 las semillas genéticamente modificadas de Monsanto y sus ensayos acumulaban el 90% del área total destinada a organismos genéticamente modificados.
  • No hay ningún tipo de beneficio para pequeños agricultores/as, consumidores ni biodiversidad

 

Estas corporaciones empresariales intentan acaparar todo el mercado de semillas, alentadas por los pingües beneficios del sector. Su cometido es dominar el mercado más lucrativo existente del planeta, antes con las variedades híbridas, cuyas siguientes generaciones no guardan hereditariamente las mismas características que sus progenitores; y hoy mediante la tecnología Terminator: que directamente esteriliza las semillas cosechadas. Si Terminator llegase a comercializarse la amenaza se cerniría sobre 1.4 billones de personas cuya agricultura y modo de subsistencia depende de las propias semillas cosechadas.

        Solo se comercializan organismos genéticamente modificados de dos líneas de investigación– tolerancia a pesticidas y resistencia a insectos.